Ciudad del sol

- 105 Cuando se haya explorado la residencia de Ollan- tay seguramente revelará más que la vida del gene-· ral enam.orado, la del Imperio, íntima, con sus costum- bres, ·zozobras, i11quietantes congojas e intensas ale- grías; la fiereza d·e -la raza y la hoguera de sus amores. De una plataforma pasé a · otra abismada ante la inmensidad de los bloques de piedra, pues hasta esa altura parece imposible que se hubiesen podido 1 sus.:. pender. ·- - · · ¿Son los ci'm.ientos? ¿Las bases de los templos? ¿De la atalaya, deHde. la cual el almuhedano incaico gri- taba al iSol, la formidable pl~gária de sus ritos? Lo que se vé revela apenas indicios del antiguo po- derío incaico. .. · Hay que cavar el cerro qu.e edificó Ollantay, ahon- darlo, profundizarlo· y abrir a la luz esa tun1ba de la historia peruana. · Una piedra monstruo aperece allí, diríase un in- menso sofá adecuado por sus porporciones a la cumb_re en que se encuentra. ¿ Acas~ o Ollantay se sentó alguna vez en él, asom- brado, divieando desde la altura, como las tropas del Inca Yupanqui habían invadido sus dominios debido a la traición de Rumiñahui? ¿O tal vez celebró en él, a 1nanera de altar, un homenaje al culto .Sagrado, im- plorando la gracia de 'la Madre Luna para la cautiva Princesa? · ·· Subiendo a mayor altura existen seis piedras enor- mes que miden .de tres a cuatro metros, unidas a otras cortadas y modeladas f armando cordones. "Paredes del Pala.cio", las denominan algunos ; pa- rapetos o trinchera incaica, diría un militar. Piedras sagradas, para un místico; muralla mis- teriosa ex·clamaría un poeta ; es lo cierto que delante de ellos se abre la entrada de un subterráneo que lla- man chincana. • Cuentan que por allí se baja a un camino oculto que conduce hasta el 1 Cuzco. · Actualmente han obstruído esta entrada porque en una •ocasión dos jóvenes se internaron en ella, sin que se les volviese a ver. ~ ~.- \f,:j~.'1;· .. . ~ '

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx