Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Robert Salazar 275 organizacional de los pobladores. Este hecho significó la aparición de una serie de conflictos locales-vecinales a los que el Gobierno Militar debe dar solución y una de las medidas es la implementación del SINAMOS. El SINAMOS El 24 de junio de 1971 ⎯Día del Campesino y segundo aniversario de la dación del Decreto Ley 17716, que inició la Reforma Agraria Revolucionaria⎯ el Gobierno creó el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS). El Decreto Ley 18896 que crea este organismo expresa claramente en su primer artículo que la finalidad del SINAMOS es “lograr la consciente y activa participación de la población nacional en las tareas que demanden el desarrollo económico y social” (SINAMOS, 1969-1976). Siguiendo los lineamientos de esta política social, en su mensaje del 28 de julio de 1972, fue el propio Jefe de Estado quien exaltó la trascendencia de la acción asignada a SINAMOS, al señalar: “SINAMOS es una de las instituciones básicas de la Revolución, porque sin la participación de todos los peruanos en el esfuerzo creador de un nuevo ordenamiento social, económico y político en el país. La revolución no podrá culminar sus propósitos fundamentales” (Ramos, 1975). Sus objetivos principales son: 1. Capacitación, orientación y organización de la población nacional; 2. Desarrollo de entidades de interés social y 3. Comunicación y diálogo entre el gobierno y la población nacional3. De acuerdo a estos objetivos, podemos definir claramente las connotaciones ideológico-políticas de participación y organización vecinal. 3 Para lograr los objetivos mencionados el SINAMOS tuvo como tareas: el fomento de la capacidad creadora de la población para que desenvuelva sus energías y potencialidades en acciones para su propio desarrollo, con el apoyo del gobierno; la promoción de la organización de la población en unidades dinámicas, tanto territoriales como funcionales, de carácter comunal, cooperativo y similares; fomentar y estimular el diálogo entre el gobierno y la población nacional para orientar la participación consciente del pueblo en sus decisiones básicas en función de su propia realidad, de sus intereses y objetivos comunes. Lograr el adecuado equipamiento rural y urbano, alentando las acciones que se realicen mediante aporte popular; fomentar la sistemática vinculación entre las acciones y servicios del gobierno, coordinados entre sí y las de la población organizada; coordinar el apoyo a la movilización social con las acciones sectoriales públicas y privadas, tanto a nivel nacional como regional, provincial y local, con sujeción a las normas de organización del Estado y de la planificación nacional. Contribuir a que la administración pública sea instrumento de servicio nacional, propiciando el cambio de actitudes y comportamiento de los servidores públicos frente al nuevo rol que les corresponde y que exige mística, capacitación e identificación con los intereses y aspiraciones del pueblo.

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