Yuyarccuni Año II N° 2 Andrea Ibazetta 213 La Nueva Historia en los años 60 La historiografía se halla entre la historia social, agraria, etnohistoria y arqueología a principios de los años 60 incluso desde principios del siglo XX, burocratizada no se creía posible una renovación de la historiografía peruana. Al finalizar la Guerra contra Chile se tomó importancia al tema de la realidad peruana y la identidad nacional, lo que llevo a la creación de instituciones académicas resaltando lo primordial de la cultura y tradiciones, entre ellas se encontraba el Instituto Histórico del Perú que tuvo como objetivo promover el estudio de la historia peruana (Hampe, 1998). Y fue fundada por la generación positivista. La tercera época (1962-1975) del Instituto Histórico del Perú se produjo a partir de la emisión de la resolución del Ministerio de Educación Pública en 1962, momento en el cual cambió el nombre de la institución a Academia Nacional de la Historia. Sus estatutos señalaron sus funciones: la organización y conservación de materiales de interés para la historia; la publicación de colecciones de diversas fuentes para contribuir a la historia nacional; velar junto con el Estado por la fidelidad de los textos de historia; informar al Estado sobre la supervisión de museos y archivos. Esta época fue dirigida por el historiador Guillermo Lohman Villena y se caracterizó por estar constituida por la "Generación clausurada" debido a que los estudios universitarios estuvieron bajo el contexto de la supremacía política de los militares y conservadores después del gobierno de Augusto B. Leguía y Salcedo. Esta inacción de la historia fue originada por la falta de apoyo estatal. Existió un intento de superar la clásica historia narrativa y de sucesos políticos-militares por parte de nuevos investigadores de las universidades de San Marcos y La Universidad Católica que se incorporaron a la Academia, sin embargo, la historia y su estudio quedaron estancados por problemas económicos de parte del Estado. Cabe resaltar que anteriormente en los años 50, el Instituto Riva Agüero perteneciente a la Universidad Católica representó un intento de renovación historiográfica conservadora que no logró la innovación de la historia que buscaban. Previamente en 1918, en el Mercurio Peruano. Revista mensual de ciencias sociales y letras, con Víctor Andrés Belaunde como director y otros intelectuales, se continuó con el legado del Mercurio Peruano del siglo XVIII respondiendo a la necesidad de un medio difusor de estudios y ensayos referentes al carácter nacional. Ahondaron en la historia patria desde una perspectiva propia. Artículos de índole histórico, político, económico, literario, entre otros,
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