Yuyarccuni : revista Interdisciplinaria de Estudios Históricos. Año 2, número 2 (2018)

Yuyarccuni Año II N° 2 Jair Miranda 174 Enterado al respecto, San Martín respondió la solicitud mencionando que “Los Brabos servicios que el Suplicante ha rendido a su Patria lo hacen acreedor a esta Gracia como se le concede”15. Con ello queda claro que San Martín aceptó la petición de Quirós, el cual indirectamente busca el ascenso social de su hijo en lo que hemos convenido en llamar “movilidad social intergeneracional”. El líder montonero excusa sus pedidos en una especie de lógica en donde ambas partes tienen deberes y obligaciones. Es decir, no obtiene los beneficios como resultado de un alma caritativa, sino como pago por los eficientes servicios realizados. La derrota de Quirós El 7 de abril de 1822, en la batalla de Ica, el ejército patriota de Domingo Tristán fue derrotado por las huestes realistas de José de Canterac. Cayetano Quirós, quien apoyaba con sus partidas a Tristán, quedó como el único defensor del lugar. Ante la perjudicial situación, Quirós decidió retirarse hacia los Andes, siendo alcanzado el 26 de abril por el coronel realista José Ramón Rodil en Paras (Ayacucho). Varios de los hombres de Quirós fueron abatidos, “con pérdida de 12 muertos, entre ellos un cabecilla, varios heridos […] y 5 prisioneros” (Anónimo, 1824, p.11). Miller dejó rastro en sus memorias de que la mujer de Quirós murió peleando a su lado (Miller, 1975, Tomo I, p.259), lo que nos demuestra que la partida de Quirós incluía familiares y nos da luces de la conformación de la misma. El jefe guerrillero logró escapar con algunos miembros de su partida, buscando esconderse en los altos de Uracancha (Ayacucho), consciente de la imposibilidad de ganar. Sin embargo, en la tarde del siguiente día, fue interceptado por las tropas del realista José Carratalá. Los realistas encontrar en poder de la debilitada partida de Quirós “vasos sagrados y ornamentos de la iglesia de Paras, que fueron devueltos a su párroco” (Anónimo, 1824, p.12), lo que ilustra lo ya mencionado, a saber, el oportunismo de pillaje como resultado de la coyuntura de guerra para la acumulación de bienes materiales y el ascenso material. Cabe destacar que en el encuentro en Paras se decomisaron “[…] algunas tercerolas, sables y fusiles, un cañón de bronce de a 2 con su montaje, y 50 caballos y mulas” (Anónimo, 1824, p.11), mientras que en Uracancha se capturaron “69 fusiles, 20 sables, 5 cargas de cartuchos, y todos los equipajes y caballerías” (Anónimo, 1824, p.12), lo cual nos da una 15 AGN, Series fácticas, DGCP.1.34, f. 1r

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx