Yuyarccuni Año II N° 2 Erika Caballero 114 La preocupación central fue la salvación de sus almas; aspiraban a evadir el infierno, pasar el menor tiempo posible en el purgatorio y llegar al cielo. La trayectoria que las personas debían recorrer para lograr esto se conocía simbólicamente como “camino de salvación” o “del bien” (Wobeser von, 2015, p. 35). Y solo a través del desprendimiento material a través de la limosna, donaciones, obras pías o llevar una vida ejemplar como los santos y sentir la agonía de Jesucristo en la cruz eran recompensados al borrar la lista de las faltas en el momento del juicio. La pasión era equivalente a un acto de redención y liberación del hombre del pecado, es ahí la respuesta que Jesucristo al final era el único mediador entre Dios y lo homres como resalta en el primer mural que está coronado por Jesús recibiendo al difunto con su séquito de ángeles Conclusiones Es importante tener en cuenta que no solo la iconografía pictórica nos ayuda a entender los ritos y el proceso de morir. Así como las consignaciones referentes a la piedad, sus afectos eran transmitidos oralmente a la familia y allegados (Ariès, 2000, p.70). Las sumas de las doctrinas cristianas relacionaban la virtud de una vida y la calidad de su muerte. Como señala Ariès (2000), aunque para un contexto diferente, la idea de un destino colectivo común atenuaba el miedo a la muerte, neutralizándola, pero ello también se pensó prehispánicamente a la muerte como parte de un todo y de un proceso, era el comienzo de un fin, sin miedo y obediencia ante el fin de la vida (p. 45). Por ello la preparación para la muerte quedó encerrada en el ejercicio de una vida casi religiosa, conforme al cumplimiento con los preceptos de humildad y desprendimiento. Fueron los testamentos los transmisores de las costumbres mortuorias de la población trujillana, como última voluntad se registraban los requerimientos necesarios que debían cumplir sus albaceas para la salvación de su alma, a través de oraciones, misas, creaciones de capellanías que lo preparaban para recibir una “buena muerte” y obtener las indulgencias necesarias para su salvacion. Son los murales en la cripta dominica un indicio del reconocimiento sobre un imaginario de la muerte en Trujillo, el simbolismo que aborda la salvación se trasnmite a través de la vida cotidiana y fueron plasmadas a través de escenas sobre una “buena vida” para tener una “buena muerte”, y la pasión de Jesucristo claro ejemplo que nos acompaña e intercede para borrar nuestros pecados. Todo este imaginario envuelto en controlar y dominar a la muerte,
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