Creo que las mujeres siempre seremos vulnerables. Por ejemplo, frente a nuestros hijos. Ahí sí no hay armadura posible. No hay. Ese será siempre el punto más vulnerable, no me cabe la menor duda. Hay una parte en El albergue que Floreana le explica a su sobrina que es pintora por qué en la creación los hombres pueden cerrar la puerta y las mujeres no. Floreana dice: no solamente no tenemos al hombre que nos cierre la puerta, - porque al hombre creador es la mujer la que lo cuida para que él cree -, sino que además tenemos otro problema y es que al primer grito salimos disparadas; por lo tanto somos nosotras mismas las que vamos a dejar la puerta abierta siempre. Y eso, no sé qué tendría que pasar en el mundo para que cambiara; no me imagino qué situación podría darse para que el grito de mi niña fuera menos importante que lo que estoy haciendo. Al final somos esencialmente madres, porque somos físicamente madres, somos nosotras las que parimos y eso es una fuerza que también, así como existe según Freud la envidia del pene que no me cabe duda que también es cierto, la envidia que tiene que generarse en los hombrea porque seamos nosotras quienes damos la vida.
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