Por el heroísmo y su entrega a la causa de su pueblo, se la sentencia a una muerte feroz: “Condeno a Micaela Bastidas en pena de muerte y la justicia que le mando hacer es que sea sacada de este cuartel, donde se halla presa, arrastrada con un soga de esparto al cuello, atados pies y manos, con voz de pregonero que publique su delito, siendo llevada en esta forma al lugar del suplicio, donde se halla un tabladillo, en que por su sexo y consultando la decencia, se la sentará y ajustará el garrote, cortándosela allí la lengua, e inmediatamente se la hará morir con horca, sin que de allí la quite, hasta que se mande, persona alguna. Y luego será descuartizado su cuerpo, llevando la cabeza al cerro de Piccho, que será fijada en una picota con un tarje en que se leerá su delito: un brazo a Tungasuca, otro a Arequipa, y una de las piernas a Carabaya conduciéndose lo restante del cuerpo al mismo cerro de Piccho, donde será quemado con el de su marido, en el brasero que estará allí, dando razón documentada los respectivos Corregidores de haberse efectuado y publicado esta sentencia. José Antonio de Areche, Cusco, 16 de mayo de 1781. Ciudad del Cusco, a los 16 días del mes de mayo de 1781”65 El 18 de mayo de 1781 se ejecutó a Túpac Amaru y a Micaela Bastidas, pero antes tuvieron que presenciar la muerte de su hijo Hipólito, del octogenario tío Francisco Túpac Amaru y de sus cuñados Antonio Bastidas y Pedro Mendigure. También fueron ejecutados: Tomasa Titu Condemayta, Andrés Castelo, Antonio Oblitas, Francisco Torres, Gregorio Enríquez, Pedro Mamani, Isidro Puma, Miguel Mesa, Diego Berdejo, Miguel Anco y José Amaro. Túpac Amaru fue condenado a morir descuartizado. Ataron cuatro caballos a sus piernas y brazos y los obligaron a jalar durante horas hasta matarlo. En todo momento mantuvo una gran serenidad como correspondía a su rango. Según versiones de su hermano Juan Bautista Túpac Amaru y de Manuel de Mendiburu que posteriormente recogió Clemente Markham y Boleslao Lewin, cuando el Visitador Arreche lo apremia para que delate a sus presuntos cómplices, Túpac Amaru le responde la célebre frase: “Aquí no hay mas cómplices que tú y yo; tú por opresor y yo por libertador”66 Con crueldad y ferocidad extrema para aplicar la pena del garrote arrastraron a Micaela Bastidas, "dos verdugos amarran al cuerpo de la heroína una cuerda con nudo corredizo, y luego tiran de cada extremo del lazo para consumar la estrangulación, y como no se presenta muy fácil, los ayudantes de los verdugos, mientras tanto, daban a la Mártir fuertes patadas en los pechos, en el vientre”67. Según un expediente publicado en “Documentos Históricos del Perú” de Odriozola, “se le cortó la lengua y se le dio garrote, en que padeció infinito; porque teniendo el cuello muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándola de lazos al pescuezo, tirando de una y otra parte y dándola patadas e el estómago y pechos, la acabasen de matar”68 65 Ibídem, pp. 151-152. 66 Ibídem, p. 109. 67 Ibídem, p. 152. 68 Ibídem, p. 152.
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