Veladas literarias de Lima: 1876-1877

MODESTO MOLINA Solo una vez trocóse tu sonrisa En llanto, en desconsuelo y en tristeza; ~as ... te ví el golpe resistir sumisa. ¿Te acuerdas de la muerte la fiereza? Ay! un pedazo nos robó del alma Y coronó de espinas tu cabeza! Y tú lloraste sin cesar, sin calma, Tú que nunca el martirio merecias Sino del mártir la envidiable palma. Yo, entre el dolor y las tristezas mias, Lloro por aquel hijo que un consuelo Nos manda que hag-a bellos nuestros dias. ¡Es tan dulce el pensar en este suelo Que existe un ángel desde aquí envjado Que ruega por nosotros en el cielo! Hoy que de soledad me hallo cercado, Y es imposible hablarte aunque quisiera, Siento cuanto te adoro y te he amado. Si un ser tan noble como el tuyo viera Hasta el fondo del mio, cuánto, cuánto Con solo una mirada comprendiera! Este dia, que fuera nuestro encanto, En tiempos mas felices, solo puedo Recordarlo enviándote mi llanto. Sin tí, de la existencia tengo miedo; Y, aunque adversa la suerte me amenaza, Tengo valor y á su poder no cedo, 441

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