Veladas literarias de Lima: 1876-1877

346 VELADAS LITERARIAS VI Soltaré, á la pasada, una de las muchas consi eraciones morales que se desprenden del hecho relatado. P~r elevada que fuera ahora ñaupas la alcurnia del indivi- duo, si sacaba los piés del plato, se le daba su merecido, real ó figuradamente, y su nombre pasaba execrado á la pos- teridad, cayendo el peso abrumador de la infamia sobre la frente de las generaciones venideras; y en los tiempos que alcanzamos el magnate ó el surumbeq ne que apercoya millo- nes usurpando los dineros del fisco ó de los particulares, rueda coche, adquiere gran valia y lega á sus descendientes con la aristocracia del dinero y el título de vi veza ó agilidad para tener fortuna. Pero prescindiré de moralejas para seguirle la pista á Juan de la Coba y acabar con él. VII Despues de cinco años de ausencia, se supo en Lima que dicho caballero de industria se arregló con el capitan de un buque portugues, quien por tanto mas cuanto, le dió de mano llevándolo con velas y buen viento hasta dejarlo libre de polvo y paja y sano y salvo en el puerto, ciudad y capital de Lisboa. Agregan las crónicas que el de la Coba ocultó el bulto en un baul de tumbadillo y que cuatro baules mas eran porta- dores de la bola redonda de la O. No faltó quien opinara á pié juntillas, que los baules de doble fondo que tenian la mosca por abajo, iban por encima repletos de ropa no limpia, y que aJgnn guarda del real res- guardo del Callao, registrando el equipaje estornudaba con exceso y creyó firmemente que con la ropa no blanca sino mulata, iban hojas de jaen ó rapé de Macubá, pero quiá, los estornudos no eran sino el fatal efecto de una causa recono- cida, las incesantes emanaciones de los calcetines gallegos!

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