Veladas literarias de Lima: 1876-1877
RICARDO PALMA 337 IV Al sig~.liente dia de rebelado don Francisco Hernandez Girón, Juan Enriquez, que era muy su amigo y partidario, se puso mas borracho que un mosquito y salió por las dalles del Onzco cargado de cordeles, garrotes y alfange, para ahor- car y cortar pezcuesos ele los que no siguiesen su bandera. Derrotado el caudillo, un año despues, cayó Juan Enriquez en poder del general don Pablo Meneses, junto con Al varado y Oobos, principales tenientes de Girón y diez capitanes mas. Meneses condenó á muerte á los doce, y volviéndose al ver- dugo le dijo: -Juan Enriquez, pues sabe is bien el oficio, dad garrote á estos doce caballeros, vuestros amigos, que los señores Oidores os lo pagarán.- El verdugo, comprendiendo la burla de estas palabras, con- testó: -Holgárame de no ser pagado, que la paga ha de ser tal que, clespues que concluya con estos mis compañeros, venga yo á hacer cabal la docena del fraile. Aceituna comida, hueso fuera.- y dirigiéndose á los sentenciados, añadió: -Ea, señores, dejen vuesamercedes hacer justicia, y con- fórtense con saber que mueren ele ~ano de amigo.- o y habiendo Juan Enriqnez dado término á la tarea, dos negros, esclavos de Meneses, finalizaron con el verdugo real del Cuzco, echc1ndole al cuello un cordel con nudo escurri.. dizo. 22
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