Veladas literarias de Lima: 1876-1877

- XXVIII - La derrota conviértese entónces en una explénc":." 1 a victoria, y Melgarejo afianza sn dominacion por seis años ..... . Pero, cnando la señora Gorriti fné sorprendida en medio lle su tareas escolares con la infausta noticia, desde q ne supo o que su esposo habia caida víctima de un asesinato, no vió ya en él sinó aqu8l proscrito que ella amó en otro tiempo; y tor- nando á ser la esposa amante y abnegada, corrió al sitio de la catástrofe, y atravesando por entre la balas que se cruzaban en aquella aciaga hora, levantó el ensangrentado cadáver en sus bra~os, auxillada y seguida de multitudes populares, lle- vólo á su casa, improvisándole allí una capilla ardiente, veló su cuerpo, ayudó con sus propias manos á embalsamarlo, y lo condujo al cementerio. XII Nada quedaba ya que hacer sino vengarlo, prosiguiendo la . obra que él habia comenzado. Pocos di as des pues, en un ion con los partidarios de Bélzn, levantaba el estandarte de la restauracion constitucional, y muy luego dos cuerpos de ejército afiliábase á la improvisada y entusiasta eontra-revolucion. Por desgracia, aq nelb,s tropas eran mandadas por hombres incapaces, y sn inercia hizo fracasar los resultados esperados. Tal fué el último capítulo de la vida borrascosa del Gene- ral Bélzu, escrito por la misma mano cariñosa de la que fué su leal compañera en la desgracia, y por lo que decíamos, que, en la vida de esta célebre escritora leíanse con emocion. mas de una de las melancólicas páginas de la biografía de su

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