Veladas literarias de Lima: 1876-1877

- XXVII sentada en el humilde banco de profesora, rodeada de sus discípulas, daba clase en su colegin. El rebelde caudillo que hallábase á la sazon en Oruro, re- • gresó para alcanzará Bélzu. Pero cuando el ejército se encon- tró en presencia de su antiguo jefe, rindióse á él co:o un solo hombre. XI En un país que vive en perpétua revolucion como Bolivia, su palacio gubernativo ha sido por repetidas veces teatro de mas de una tragedia. En aquella misma sala presidencial donde fnera conducido en triunfo el aclamado caudillo, despues de tan incruenta como inesperada victoria, fué donde los indios de Copacaba- na presentaron en un cesto al General Bélzu la cabeza del Doctor Guerra, uno de los mas eminentes bolivianos, á quien habian sorprendido y asesinado cruelmente en su fuga al Perú. En el mismo sitio de semejante escena, el famoso Mel- garejo, con una audacia sin ejemplo, se presentaba al mismo Bélzu, creyendo éste venia á rendirle sus homenlljes, clespues de haberlo vencido en las calles de la ciudad, se adelantó á recibirlo, y, un balazo asestado en la frente del General vic- torioso, cambió en un instante la suerte de aqnel infortunado país. Consumado el asesinato en presencia de varios espectado- res que quedaron atónitos, Melgarejo asoma á nno de los bal- cones, y desde allí dá la nueva al ejército.-Soldados!-les increpa,-Bélzu ha muerto ¿quién vive ahora? -Melgarejo-contestaron todos con un viva unísono.

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