Veladas literarias de Lima: 1876-1877

(' 324 VELADAS LITERARIA."> es lo que se llama todo un poeta galante, pero galante de buen tono. Numa P. Llona, cuya famosa «Odisea del alma)) cacaba de llevar ·á sus sienes el lauro de la inmortalidad; el inspirad o antot'- del canto á la vida y de ccLos caballeros del Apocalip- sis», ha recitado tamb1en una série de sonetos, cuyo único merecido elogio seria reproducirlos. Al hablar de esas joyas literarias, basta decir que su autor es Numa P. Llona, para que pueda imaginarse el valor que ellas poseen. Abel de la E. Delgado, poeta de sentimifmto esqnisito, no ha pulsado todavia su lira en aquel delicioso recinto; pero ha exhibido un magnífico trabajo sobre «La educacion social de la muger:., que le ha hecho acreeclor á muchas felicitaciones. ~Jse notable trabajo abunda en pensamientos profundos y en s6rias observaciones, dignas de llamar la atencion de todos nuestros círculos sociales, á la vez que en él campea con ver- dadera elegancia la finura del lenguaje. Y así clebia ser ciertamente, como obra de predileccion que su antor ha puesto con respetuosa galantería, á los piés de la ilustrada señora Rosa Mercedes Riglos de Orbegoso. Acisclo Villarán, cuyos famosos catorcenos son el mejor elogio de sn musa jngnetona~ ha leido tambien una composi- cion al c28 de J uliob, en qne dice verdades como un templo, aun'}ue amargas como el acibar, para los que aun creemos en la hbe1·tad republicana y soñamos con la felicidad de la patria. Villará n es un poeta que no entra por las farsas de este mundo. El mira todo como es justo q ne se mire, pues la ver- dad es su tema favorito, y cantar á la verdad es cantar corno se debe. Por fin, Teobalclo Elias Uarpancho y Pedro Antonio Va- rela, han recitado algunas de sus pequeñas poesías, hermosas aunque ligeras; y razones hay para creer que en las próxi- mas veladas presentarán trabajos de mayor aliento.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx