Veladas literarias de Lima: 1876-1877

310 VELADAS LITERARIAS C' yera abandonado y huérfano sobre el camino. Descendió al fondo del despeñadero y allí oculto en el recodo de una peña, fijos los ojos en la pobre sepultura, visible solo por hundi- miento del terreno, aguardó nn momento en que la soledad del crmino le permitiera extraer los queridos restos allí guardados; y rohados á la tierra helada del despeñadero, es- trechados piadosamente entre sus brazos, los ha t1·aido hasta la puerta de esta casa donde lo esperan, en tanto que él, dé cima á la obra de reparacion que aquí lo conduce. IV EL TESORO • A estas palabras encendió la bugía, y á su luz ví al viajero de la mañana p<Hido, pero sereno, levantarse de la silla en que estaba sentado, y acercándose al lecho, destornillar una á una las cabezas de las cuatro cariátides que formaban sus columnas, hundiendo el brazo en el hueco que dejaban. ·Un ruido metálico sonó en aquella cavidad; y el viajero retiró su mano llena de oro, qne dejó sobre la cama para hun- dirla de nuevo. Cuando hubo vaciado el contenido de las cuatro cariátides, sobre el cobertor de damasco carmesí, brillaba un monton de relucientes onzas que llevaban la efigie de los Borbones. -Pues que el destino ha reunido aquí á dos herederos de este oro acnmulado por un imµío,-dijo con voz grave el hijo de la esclava-cúmplase la voluntad del cielo. Y dividiendo en <los porciones el monton de onzas, llenó con la una su cinto y los bolsillos de su ropa; apagó la bugía, saltó de la ventana al campo y desapareció.

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