Veladas literarias de Lima: 1876-1877

e 284 VELADAS LITERARIAS nos crea siempre ficciones, es la qne nos arrastra hácia el desengañe;. El, es la roca escondida que destroza y hace nau- fragar la nave de nuestras esperanzas. 0 En la mañana radiante y alegre de la vida la senda es fácil cY bella. A medida que avanzamos, el sol de nuestra in- fancia se nubla, el mar se agita, los escollos se presentan y la vida se con vierte en una lucha desgraciada que solo concluye con la muerte. En ese mar agitado y tempestuoso de la vida damos á la razon la direccion de nuestro largo y penoso viaje ¡pobre y débil guia que tropieza á cada paso y nos lleva casi siempre al infortunio! Cuando en la edad primaveral nos sonrie el porvenir cree- mos y amamos. Amamos porque el amor es una revelacion del infinito que el Ser Supremo deja entreveer á nuestra alma entusjasmada, que busca por doquier su orígen y su fin. Creemos porque la fé es la antorcha que brilla mas vívida en los misteriosos pliegues de una concjencia tranquila, su luz solo se nubla y oscila al S\)plo envenenado de la duda que nos trae el desengaño. La vejez no seria tan triste si ella no hubiera probado todos los desengaños. Una cabeza emblanquecida es la cima donde se han conje- lado tornándose en nieve, las ilusiones y las esperanzas de la vida. En el corazon destrozado por el desengaño no espereis en- contrar el aroma riquísimo de la esperanza: bella flor que nace y crece al calor de nuestra fé, como no encontrareis la violeta humilde de la pradera en la empinada cumbre de la montaña que el frio del invierno ha coronado de njeve. La vida ficticia de los placeres es la que mas pronto con- duce al desengafio. J ~a posesion de todos los bienes de la vida nos decepciona,

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