Veladas literarias de Lima: 1876-1877

J UJCJOS de la PRENSA 277 forma y hermosa en todo, es por· demas; vamos pues á la pre- ciosa romanza cEl Valle», de Gounod y letra del señor Rossel, cantada p r él, con esa voz timbrada y ese gusto de poeta y músico que posee. Don Manuel Adolfo Garcia, el galante poeta, el del bri- llantado lenguaje, recitó tres sonetos, que como tres rayos de luz, diríamos que irradiaron sobre las frentes y ojos de las hermosas que formaban la reunion. A los versos de ningun otro de nuestros poetas le sienta mejor esta idea del verso, que el mismo Garcia ha expresado en el soneto con que comienza su obra ele «poesias». «Ropaje de preciosa galanura De la flor ele la idea vaso de oro•>. Díganlo las señoras que asisten á las veladas literarias, á cuyos piés parece tender alfombras de flores y sobre cuyas cabelleras, cual cascada de pedrería, pare·~e hacer caer. Despues de el señor Garcia cantó el señor Raborg la roman- za de ~El Juramento,, no hay para que decir que hubo arte en este canto. El último Harabec, quiso en el hermoso ramillete donde todos colocan las tlores maH raras y esquisitas, poner una pequeña flor del campo, que tal pareció entre tantísimas bellas producciones su sencilla poesía «Un Recuerdo». La señora Obligado cantó el himno de «Sauh, en el que se hizo admirar tanto como artista en el piano cuanto en el canto. El señor Obligado leyó un recuerdo histórico entre el Perú y la República Argentina, lleno de elevados pensa- mientos y de nobles aspiraciones. Galante con las escritoras peruanas, lleno de espresiones lisonjeras para con los escritores peruanos y de afectuosos

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