Veladas literarias de Lima: 1876-1877

o 276 VELADAS LJTERARIAS Por fin, ocupó el pi~no la hermosa argentina señora Te- resa Ortega de Obligado. Con marcadas muestras de anciedad agnardába¿nos todos este instante. E album musical de la señora de ObJigado le habíamos visto escrito en cuatro idiomas, que esta escritora posee, y su nombre ~orno cantante nos era conocido. Todos nos agrupamos aplaudiendo en el salon donde por vez primera íbamos á escuchar á la estimable compatriota de nuestra amiga mas querida. La última escena de « Julieta y Romeo» fué lo que elijió para cantar la señora de Obligado. Robusta, clara y manejada_con arte, se dejó escuchar la voz de esta señora. Todo era en ella argentino Y digno de admiracion, Desde su elegante talle Hasta sn plateada, voz. 'rres ó cuatro veces se repitió el aplauso con que todos los de la reunion felicitaron á la señora de Obligado. Mas tarde, cuando se dignó presentarnos la señora Gorriti á su clistinguida compatriota, pudimos apreciar sns finos mo- dales y el excelente trato de esta señora. No podia haber sido mas oportuno el «Saludo á Buenos Aires> que leyó la señora Rosa Mercedes Riglos de Orbegoso. En pequeños párrafos habia encerrado hermosos pensa- mientos la señora de Orbegoso. La señora Rosa O. Zevallos de Raborg pasó en seguida al piano y como siempre: con gusto y arte, ejecutó el capricho español de Gottschalk «La Jota Arogonesa». Palma ocupó la silla del centro y leyó «El fraile y la monja del Callao~. Decir á los lectores que la trad.icion fué instruc- tiva en la parte histórica, llena de sal limeña, correcta en su

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