Veladas literarias de Lima: 1876-1877

RICARDO PALMA 231 decir, á la caida de Espartero, el nuevo ministerio amnistió á Rodil, devolviéndole su clase de capitan general y demas preemin11ncias. El marqués ele Rodil no volvió, desde entonces, á tomar parte activa en la política española, y murió en 1861. Espartero murió en Enero rle 1879, de mas de ochenta años de edad. IV Desalentados los que acompañaban á Rodil, y convencidos de la esterilidad de esfuerzos y sacrificios, se echaron á cons- pirar contra su jefe. El Presidente m~rques de Torre-Tagle y su vice-Presidente don Diego Aliaga, los condes de San Juan de Lurigaucho, de Castellon y de Fuente Gonzalez y otros personajes de la nobleza colonial, habian muerto víc- timas del escorbuto y de la disenteria que se desarrollan en toda plaza mal abastecida. Los oficiales y tropa estaban some- tidos á racion de carne de caballo y, sobrándoles el oro á los sitiados, pagaban á precios fabulosos un panecillo ó una fruta• El marques de Torre-Tagle, moribundo ya del escorbuto, con- siguió tres limones en cambio de otros tantos platillos de oro maciso, y llegó época en que se vendieron ratas como manjar delicioso. Por otra parte, las cartas y proclamas de los patriotas pe- netraban misteriosamente en el Callao alentando á los cons- piradores. Hoy descubría Roclil una conspiracion é inmedia- tamente, sin fórmulas ni proceso, mandaba fusilar á los comprometjdos, y mañana tenia que repetir los castigos de la víspera. Encontrando muchas veces un traid.or en aquel que mas habia alambicado antes sn lealtad á la cansa del rey, pasó Rodil por el martirio de desconfiar hasta del cuello de su camisa. Las mugeres encerradas en el Callao eran las que mas acti- vamente conspiraban. Los soldados del general Salom llega- ban de noche, hasta ponerse á tiro de fusil y gritaban:

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