Veladas literarias de Lima: 1876-1877

o - XX - mente Rio Juramento, porque en sus riberas se juró la ban- dera aznl y blanca, la víspera de ser sahumada por el humo de la victoria, (20 de Febrero de 1823) tres veces mandada replegar, y tres veces enarbolada por el brazo ven~edor de e BeJgrano. Despues de cruzar el valle de Salta incorporándosele cau- dalosos arroyos, entre otros el hilo de agna de Orcones, riega las ruinas de la extinguida ciudad de Esteco y las antiguas reducciones ele Miraflores y Ortega, de donde se relaciona el nombre del Salado. En aquellas celestes albas de Miraflores, entre las sonrisas de una madre adorada y las perfumadas flores de los campos, deslizóse la encantadora infancia de J nana Manuela, errando sobre la vega solitaria en la libre vida del desierto, dividien- do las ledas horas de esos dias sin nubes para su alma, entre los primeros estudios y agrestes juegos; ya bebiendo los vientos perfumados de la pampa sobre el lomo de su brioso alazan, al traves de his dilatadas y verdes llanuras de Mira- ftores, ora deteniéndose en medio de sus escarsiones, y re- costada sobre las piedras de alguna ruina, abriendo el libro á que desde muy niña fué aficionada, aspirando bien tem- prano con avidez, las delicias derramadas en las páginas em- belesadoras que se confiaban bajo sus tiernas miradas. A la edad de ocho años fué enviada á un Colegio en la cindad de Salta, dirigido por monjas Saledas, quienes la aco- gieron con ternura; pero aquella hija de los campos no pudo vivir encerrada en los muros que se interponian entre ella y los inmensos horizontes que acostumbraba contemplar desde su infancia. Bien pronto enfermó de melancoJía y forzoso fué devol-

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