Veladas literarias de Lima: 1876-1877

o 224 VELADAS LITERARIAS imaginábame que, con cuatro coplas mal surcidas y una do- cena de articnlejos peor hilvanados, había puesto una píca en :b...,landes y otra en Jerez. Maldito si, ni por el forro, consul- taba clásicos, ni si sabia, por esperiencia propia, que los viejos perg__aminos son criadero de polilla. Casi-casi, me habría atrevido á dar quince y raya al mas entendido en materias literarias, siendo yo entonces uno de aquellos zopencos que por comer pan en lugar de bellotas, ponen al Quijote por la pata de los caballos, llamándolo libro disparatado y sin piés . ni cabeza. ¿Por qué? Porque sí. Este porque sí será una razon de pié de banco, una razon de incuestionable y capri- chosa brutalidad, convengo; pero es la razon que alegamos todos los hombres á falta de razon. Como la ignorancia es atrevida, echéme á escribir para el teatro; así Dios me perdone si cada uno de mis engendros dramáticos no fué puñalada de pícaro al buen sentido, á las musas y á la historia. Y sin embargo, hubo público bobalicon que llamara á la escena al asesino poeta y que, en vez de tirarle los bancos á la cabeza, le arrojara coronitas de laurel hechizo. Verdad es que, por esos tiempos, no era yo el único mal- aventurado que, con fenomenales producciones, desacreditaba el teatro nacional il ustraclo por las buenas comedias de Pardo y de Segura. Consuela ver que no es todo el sayal, alforjas. Titulábase uno de mis desatinos dramáticos RODIL, espe- cie de alacran de cuatro colas ó actos y ¡sándio de mí! fuí tan bruto que no solo creí á mi hijo la octava maravilla, sinó que ¡mal pecado! consentí en que un mi amigo, que no tenia mucho de lo de Salomon, lo hiciera poner en letras de molde. ¡Qué tinta y qué papel tan mal empleados! Aquello no era drama ni piñon mondado. Versos ramplo- nes, lirismo tonto, diálogo estravagante, argumento invero- símil, lances traídos á laz_o, caractéres imposibles, la propie- dad de la lengua tratada á puntapiés, la historia arreglada á

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