Veladas literarias de Lima: 1876-1877
- XVIII ·- bitado solo por los chacales y las culebras, qué ha quedado de tu antiguo explendor? Tus muros yacen desmoronados, los pilares de tus galerias se han hundido, cual si hubieran sido edificados sobre un abismo. Apénas si, las raices sinuosas de e . una higuera, y el bronceado tronco de un naranjo, señalan el sitio de tus vergeles. A la ruidosa turbulencia de tus fiestas ha sucedido el silencio y la soledad. Tus avenidas están de- siertas, y la yerba del olvido crece sobre tus umbrales aban- donados. Un dia la fatalidad penetró en tu alegre recinto, arrebató á tus huéspedes desprevenidos, y ]os esparció en los cuatro vi entos del mundo. ¿ Q né fué de ellos? Unos cayeron agoviados de cansancio: los otros marchan aún en las penosas sendas de la vid.a. Si un dia los llamáras, algunos responde- rian con un gemido: por los más hablaria solo el silencio de la tumba. Es fama que sus almas, bajo el blanco sudario de los fantasmas, vagan en la noche, renovando entre tus escom: bros el simulacro de su existencia! ¡Ah! yo tambien, sombra viviente entre esas vanas som- bras; yo tambien voy alli con el recuerdo á reconstruir mi vida despedazada por tantos dolores, y extraer del delicioso oásis de la infancia, a]gunos rayos de 1uz, algunas flores para alumbrar y perfumar mi camino. ¡Ah! cuántas veces, hu- yendo del desolado presente, he teniuo necesidad de refu- giarme como ~i mi único asilo, en las sombras del pasado, y evocar las nob]es acciones de los muertos para olvidar las infamias de los vivos; asirme á la memoria de . las virtudes de aquellos, para perdonar los crímenes de estos; colocar en la misma balanza la deslealtad, la perfídia, la cobardía y la impiedad con que los unos han escandalizado y entristecido mi juventud, y la lealtad, la fé, el heroismo y la piedad con - - _)
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