Veladas literarias de Lima: 1876-1877

JUANA M. GORRITI 187 á la última porcion dotad con ella á la niña mas buena, labo- riosa y caritativa de nnP-stro pueblo. Acepté ljquella santa mision, y la jóven, confiada en mi promesa, murió tranquila en los brazos de la pobre negra que lloraba desconsolada. Cumplí fielmente la última voluntad de la moribunda; los pobres bendijeron su memoria y pagaron sus beneficios con plegarias. La negra regresó á Lima trayendo consigo los restos de su señora, que no quiso abandonar en tierra estranjera. Y yo, señora, añadió el anciano sacerdote, dirigiéndose á la vinda-he hallado en esta criatura, la niña buena, laboriosa y caritativa á quien quiso dotar la pobre finada. Tuyo es hija mia el resto de esos bienes que ella legó á tan piadoso fin. -Ah! señor-respondió María-si es la voluntad de Dios que yo posea esos bienes, acéptalos, pero será para emplearlos en el alivio de los desgraciados. Lo apruebas, mamá? . -En verdad hija mia que en ello no harás sino seguir el pensamiento que dictó ese legado. Ahora ¿cómo habrás de realizarlo? ··-En primer lugar, si te parece bien, compraremos el terreno en que está situada nuestra cabaña. y cerca de ella haremos edificar entre jardines una casa espaciosa y cómoda donde recibiremos niños huérfanos y sin asilo, y ancianos enfermos y desvalidos- La viuda abrazó á su hija llorando de gozo y el sacerdote la bendijo llena el alma de profunda emocion .... V Un año mas tarde entre un jardín y una huerta. alzábase un hermoso hospicio dirigido por la venturosa madre de sn infantil fundadora, emplea.da tambien como sirvienta y pro- fesora en aquel benéfico establecimiento.

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