Veladas literarias de Lima: 1876-1877

180 VELADAS LITERARIAS e de fustanes, fundas y sábanas, bajo nevadas faldas y co- bertores de terciopelo. Luego y durante una hora, leía en voz alta para eje citarse, algun libro útil ó piadoso y repasaba sus lecciones. Cuanc_io el guacco daba su tercer canto, María cerraba su libro, se arrodillaba ante la imágen de la Vírgen, rezaba sus oraciones, reci bia la bendicion maternal y se dormía tran-- quila en su camita blanca, segura de que la cobijaba el ala invisible del ángel de su guarda. A las cinco de la mañana, María, se levantaba, harria la casa; lo aseaba todo, preparaba café para su madre y se lo servia en la cama. Se bañaba y peinábase, vestia con coquetería sus pobres ropita¡.:¡ y vol via á las mismas ocupaciones que llenaban su vida .... II El domingo iba al pueblo con su madre, oia misa á su lado, paseaba asida á su mano, en torno de la plaza; compraba alguna friolera en las tiendas, otra en el mercado; jugaba con las niñas de su edad bajo las higueras de los patios mien- tras sua madres platicaban sentadas á su sombra y á la caída del sol regresaba contentísima á s11 casa, cantando, saltando, volviéndose de vez en cmmdo hácia su madre para darla gra- cias por los objetos que le habia comprado. Y: cuando llegaban á su pobre cabaña, parecíale á María que no la había visto en mucho tiempo, y lo contemplaba todo extasiada: la mesa cargada de labor, las camas hechas con esmero; el fogon con sus ollitas limpias; los conejos, las gallinas á las que llamaba por sus nombres y que acudían á comer las semillas y yerbecitas de los campos que les traía en sus bolsillos. Y, así, pasaba para la niña el tiempo sin que tuviera ni una hora de aburrimiento; porque todas estaban consagradas á alguna útil ó agradable ocnpacíon.

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