Veladas literarias de Lima: 1876-1877

166 VELADAS LITERARIAS des» y qué sentimiento tan delicado el que respira el mas pequeño de sus escritos. Cuando hace una descripcion, cuando pinta el estado del alma bajo el influjo de una emocion cualquiera, cenando nos habla de algun suceso trájico, encanta, sorprende y se hace ( admirar involuntariamente. Es otro mundo, son otras regiones á las que lleva la mente de cuantos la escuchan, mundo fantástico, regiones donde la bellez1, como el sol en su zenit, lo alumbra todo. Desde el primer renglon ya se deja conocer la pluma bien cortada, trazando períodos admirables. Elevado, tierno, fácil, hermoso es el lenguaje de la señora Gorriti. Hay en su rica paleta una media tinta que nunca falta la tinta eombría del dolor, no del que conduce á la desespera cion, sino del que siempre se resigna. La noble alma de la autora se deja traslucir en todos sus escritos. Siempre hay poesía en su prosa, siempre hay elevacion en sus pensamientos. Despnes del vals «Repetto» cantado al piano por la señora Elena B. de Enriquez, recitó el señor Arturo Morales Toledo nn sentido soneto titulado «Amor materno», y el señor San- chez, cubano, algunas hermosas poesías muy del agrado de los que fo escuchaban. El señor Escobedo supo hacerse aplaudir una vez mas en las variaciones sobre un tema de «Moisés» y el señor Ra- borg cantó maestramente «Spirto gentil» romanza de la <i:Fa- vorita», á laque siguió el aria «Casta Diva» de «Norma» canta- da por la señora Elena B. de Enriquez; y por último, muchos lindísimos yaravíes ejecutados por el señor Escobedo y que le merecieron prolongados aplausos. La mú3ica de los yaravíes parece mny sencilla, sin em- bargo, para probq,r que no todos pueden interpretarla, basta- ría decir qne Gotschalk era uno de estos.

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