Veladas literarias de Lima: 1876-1877
114 VELADAS LITERARIAS arrastraba el huracan en tempestuosos torbellinos. La tierra estaba cubierta de un blanco sudario, sobre el que la larga carabana dibujábase negra y semejante á una procesion de fantasmas. De pronto, entre las ráfagas de cierzo, }rernando creyó escuchar como un éco lejano, una voz que pronun- ciaba su nombre. Aplicó el oido, y la voz se repitió otra vez, cual si bajára de una de aquellas altas cumbres- -Hernando! ... Hernando! ... Carvajal sintió palpitar su corazon con violencia: aquella voz era la de Sumac, venia de lo alto, cual si descendiera de las nubes; á aquellos acentos sucedíanse suspiros y cantos que Hernando reconoció. El jóven no escuchó mas; enajenado, fuera de sí, lanzó sobre aquellas ásperas pendientes su fogoso corcel, que, enca- britándose de terror, obedeció al acicate y emprendió á saltos la peligrosa ascencion de la montaña. Los compañeros de Hernando entre el fragor de la borras- ca escuchaban á largos intérvalos dos voces que se llamaban: -Sumac! -Hernando! ...aquí entre las nieves eternas el Espíritu nos aguarda para llevarnos unidos en Un lazo eterno á las regiones esplendentes del sol!- Despues, oyóse solo un cántico lejano, que se confundió luego con los gemidos del viento.
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