Veladas literarias de Lima: 1876-1877

1013 VELADAS LITERARIAS y festejos, y que ni las melodias de la quena ni los suspiros y acordes de la autwra lograban animar y distraer. Delicada desde niña, había sido objeto de grandes cuidados y marcada predileccion por el Inca, quien jamás quiso con- trari~-r sus hábitos y su voluntad. A veces, la princesa dejaba vagar su melancólica mirada por el valle, y de subito la alegria iluminaba su semblante, cual si á su vista se presentase algun objeto muy querido ó muy deseado. Entónces se trasfiguraba, y su belleza adquiria algo de sobrenatural, sus ojos lanzaban destellos de pasion y soñaba despierta sobresaltándose cuando una palabra, un ruido ó una importuna distraccion la sacaba de su arrobamiento, de aquel estado parecido al magnetismo, durante e.l cual Sitrnac vivía en otro mundo, con otros séres, y veia tal vez ó adivi- naba algo desconociuo para los de.mas. Y pasaron los años sin que el ¡:;ecreto de la princesa de- jase de serlo, y su hermosura se idealizó, y en el pintoresco lenguaje de los Incas se cantaron sus gracias, sus virtudes y su pureza. Derepente, y sin conocer la. causa, enfermó, pero con un sufrimiento extraño: se impacientaba, gemia y se quejaba ele la lentitud del tiempo. Ocupado Atahnalpa con la guerra civil, soñando con la unidad del Imperio, entristecido tambien por sombríos pre- sentimientos, descontento de sí mismo y adivinando 3lgo que decidiera de su porvenir, acostumbrado por otra parte á las irregularidades de la vida de Suniac, no le prestó gran im- portancia al mal que la aquejaba, el cual tenia á la princesa en una especie de ansiedad febril. ¿Qué influencia misteriosa obraba sobre la naturaleza de la triste jóven? Qué singular organizacion era la suya? Era simplemente impresionable y sus fantásticos sueños, al tomar visos ele realidad, dejaban en su alma deseos, ideales amores' luto ó decepciones?

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