Veladas literarias de Lima: 1876-1877

o 82 VELADAS LITERARIAS el ojo derecho, que, la verdad sea dicha, era el mozo como unas perlas, garboso, decidor y pendenciero. Juan Izquieta se puso con Pirindin á copas vá y copas viene de un vinillo de pulso y el hasta entonces :i.Civencible bebe~or, cayó beodo debajo de la mesa, lo mismo que un lord inglés. En cuanto á Antonio Izquieta don Lesmes lo desbalijó en un par de horas de una suma morrocotuda y por primera vez en su vida tuvo que retirarse sin blanca del tapete, mohino y mal perjeñado . . Los Izquieta estaban derrotados en toda la línea como unos peleles. Su popularidad vino por tierra y no se hablaba mas que de Pirindin. Lo de siempre-cedacito nuevo tres dias en estaca. Nada mas voltario que la popularidad. Reniego de ella. II Los tres hermanos pasaron varios dias sin que se les viera la estampa en la calle. Sentíanse humillados en su orgullo y tanto platicaron entre ellos, y dieron tales vueltas y tornas al lance, que llegaron á esta disyuntiva: O don Lesmes tiene pacto con el Diablo ó es Satanás en persona. Y mientras mas saliva gastaban y mas se devanaban los sesos, mas se arraigaba en ellos esta conviccion. Entonces decidieron entablar nueva lucha, y aunque no eran leales las armas de que iban á valerse, acá en mi fuero interno, les encuentro disculpa. ¿No ha sido siempre el Diablo un tramposo de cuenta? Pues á fullero, fullero y medio, qué canario ! Entrada la noche encaminóse Pirindin á casa de la que- rida de Pedro Izquieta, que como hemos dicho era muger de poco tono y mucho escándalo. Iba muy si señor y muy

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