Veladas literarias de Lima: 1876-1877
JUANA M. L. de ELÉSPURU 57 á la contemplacion de los tiempos con la talla gigantesca que desarrolla la magnitud de los hechos, despertando por do quit-'ra el entusiasmo y la gratitud. Por estb, el dedo de la Historia señala en puntos culmi- nantes rodeados de perenne aureola, ciertos nombr~ que determinan en el pasado la vida de los pueblos, que mar- can indelebles épocas de su existencia, y que son para el presente y para el porvenir, grandes, inmensos, luminosos faros ofrecidos á las generaciones en las borrascas de la vida. Washington, Bolivar, San Martin y Sucre, he allí á cuatro nombres qne vivirán la vida de los siglos, porque ellos son los atléticos obreros que tuvo la independencia americana, las soberbias columnas en fin en que descansa el hermoso templo de la libertad de un continente. Mas, por triste, por inesplicable aberracion, la vida de los génios, de aquellos seres privilegiados ó predestinados para las grana.es cosas, se desliza por entre los punsantes abr~zos que siembra la perfidia. Y aun despues de consumado el esfuerzo, la humanidad al contemplar los prodigios que la inspiracion, la idea ó la fé supieron realizar, admira es cierto y tambien agradece, pero, por desgracia, no siempre vá la gratitud á la par que la admiracion. II Sucre! nombre admirado y bendecido por los lábios ame- ricanos, y por todos los hombres q ne aman la libertad y tributan homenaje al heroismo, hoy contempla el mundo su obra portentosa, pero en vano se buscan tan queridos, tan venerados restos,-porque nadie sabe donde están, y todos ignoran qué pedazo de tierra encierra el polvo de su brazo vencedor. Si la injusticia d8 los hombres le alejó en ruda sorpresa de la escena de la vida; si la nube de las pasiones fué tan
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