Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
92 TRADICIONES CUZQUE~AS. visitadas y muy admiradas por su belleza, que vivian en la ca.. lle de Sappi. Ambos á dos se disputaban los favores de una d~ las cortesanas, y como . / En lo que descompone una IDUJer, · - Mezclarse suele, alguna vez Lucifer, hablaron cada vez mas alto, se dijeron lindezas bastante godas, y terminaron por arrojar~e las espadas y queda! apl,azados á singular duelo para la madrugada, en .el calleJÓn de Arco- Punco. Sarmiento de Sotomayor y el de Valdés estaóan dominados por la altivez y orgullo español, y mas que todo por el carácter de los hijos de Aragón; asi que, probable era que ninguno de ellos desmayase en su propósito de castigar al otro. La ciudad dormia tranquilamente, y asomando la aurora al horizonte; dejaba ver la nevada cima del respetable A usangate, cuando en el lugar de la cita se paseaba un joven envuelto en su ancha capa con vu~ltas de pelliz~ p~rda, jalado hasta las ce.. 'Jas el sombrero de pluma, y llevando al cinto una lujosa espada... Era el Vizconde del Portillo. Trascurrido un'cuarto de hora, apareció el de Valdés que· fué saludado por Sarmiento con una brusca interjección españo- la, y las palabras: "Tarde ll(jgais, os he aguardado mueho." · -"Tarde, nunca ~erá tarde para castigar vuestra · insolen- cia'' contestó D. Alejo con otra interjección amarga, é inmedia,.. tamente midieron sus espadas, sin mediar padri uos ni tes~igos. Chocáronse ~ cuatro, seis, ocho, diez veces las flamantes ho- . jas, manejadas ·- por diestros brazos, y al fin se oyó un ay!, y rodó al suelo el moribundo cuerpo del Vizconde, que al caer-. ,exhaló su último ,suspiro. ¡Tal vez en dirección á Sappi! Don Alejo de Valdez abandonó el campo ensangrentado por su mano, y tomó asilo en una de las casas de Limac-pampa, de donde cuatro dias ~espués s~lió vestido de caza con morral y escopeta al hombro, acompañado del mismo hermano de su victima, Don Pedro de Sotomayor, quien lo favoreció en su fuga, y le hizo esquivar las prolijas investigaciones de la justi- cia. El Licencia do Don Pedro de Asaña Solis y Palacio, Oidor, de la Audiencia de la Plata; vino de juez comisionario y pesqui- zador, para juzgar 1 á los culpados de la muerte del Vizconde, Ymandó salir de la ciudad al Corregidor Don Juan de la Cerda . Y de la Coruñapor no haber impedidó el fatal duelo, sostitu- yéndolo en 28 de diciembre del citado año, Don Francisco de Carbajal, de la orden dé Alcántara, Correo mayor del Reino, y Corregidor de las provincias de Canchis y Canas. -~-
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