Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
·. - ZELENQUE. . 83 1 ·cabelleras de colores repugnante·s: dueños de alas de murciélar go y patas de aves de rapiña, despedian un hedor ulíuroso é in suportable. · -"Ya es tiempo, dijo · o de ellos que parecia el jefe: · tiempo sí, de que vayas á dond.e tu obstinación y delitos te llaman pecador contumaz y revelde". Los otros emisarios se ·disponían á cumplir la orden, cuando de improviso se presentó .·un hermoso joven cuya belleza contrastaba con la fastidiosa 'fealdad de los demonios, y que e8taba vestido con gracia y lu- . jo llevando alas de nacaradas plumas y déspidiendo un balsá- . _mico y reparador aroma. · . -"Deteneos, negros sayones," gritó el simpático joven: aun .es tiernpq de que se arrepienta Zelenque. Yo soy el Anjel de su guarda, su custodia me fué confiada, y no os llevareis tan füctlmemte su __ espíritu ni su cuerpo; por que aun podrá confe- sarse y enmendarse~" · :Los demonios ó comisionados infernales no parecian que- rer abandonar su presa, á pesar ~del respeto y temor que el án- Jel les inspirara y el jefe dijo: -"Oh, solo que en este momento se confesase, y_ lo que es n:iuy difícil"-Fácil es, arguyó el ánjel defensor: á mi voz se abren todas las puertas y Zelenque hallará ·un confesor, traedlo á este inmediato templo." Los ajentes de Lucifer condujeron en brazos y casi exá- nime al infeliz pecador, á la puerta de la Iglesia d6 Loreto, que como es sabido, solo dista catorce pasos de la casa de Ze- lenque. .A los pocos golpes se abr8 la puerta y pregunta el portero la causa de -la llamada.-Se necesita un confesor con- testó el ángel, para un grande pecador que bien pronto se verá ante su Dios. · El templo, estaba iluminado, y se repitió con toda minucio- sidad lo que. un año ántes habia soñado Zelen"que. El Fadre que salió á contesarlo, fue el mismo Martín de Camp0s en per- sona. Los demonios habían huido durante la confesión dejando tras si, el asficciante hedor infernal, y momentos después fue Zelenque conducido por su ángel custodio á la puerta de su ca- sa, donde le·hizo una enérgica exhortación y desapareció. . Fue preciso entonces que ~l portero de Zelenque lo }leva- se en brazos á su cama, porque en tan cortos momentos habia perdido toda su fuerza y energía. Refirió el suceso á sus sirvientes y ordenó que le llamasen un médico y un :escribano. El _primero lo deshaució demos· trando que tenia una mortal fiebre al cerebro, y el segundo dió fe de que todos sus bienes dejaba ála Compañía de Jesús. .
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