Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
HOJAS SUELTAS. , . que les hizo olvid9-r bien pronto las angustias del trayecto. -El indio y su mujer, á quienes hablamos en su her.-- moso idioma, fueron c'obrando confianza y nos pregun- taron si sabíamos la historia del cura de Yanaquihua, que fabricó la quena de una canilla de una muerta,' y nos refirió el origen del Manchay puito. Siguiendo la ley de los contrastes, rememorámos al amigo de Garcilaso de la Vega, Francisco de Borja, Duque de Gandia, que al ver los despojos de la Em- peratriz Isabel, elevó sus miradas al cielo, y no, com9 el cura de Yanaquihua, fué á esconder su dqlor en eI abismo de la blasfemia. IV¡. Pedímos al huésped que nos regalase con algún ya- raví pastoril. T ocólo haciendo estremecer las fibras del alma, y la meditación surgió al compás de aquellos ayes del que llora un imposible. Raza cautiva y triste, la quena será el poema de sus - despojos imperiales. · Sus notas, arrancadas por ese humilde pastor, nos salvaron en aquella noche de la tormenta. . . -. . . En el viage de la vida, también hemos cruzado por duras borrascas del alma enferma. ¿Alcanzaremos á escuchar las notas del Pastor San- to, que, en la noche de la tormenta del corazón, llama al redil, con dulce acento, á los que sufren, á los que · lloran? . . 1
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