Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
,, 1 . 1 1, __I s_s_-_______ H_OJAS SUF LT4S. Notas dulcísimas~ suspiros de la quena, cuyo claci- cismo conocen'5-álo aquellos seres á quienes «plugo á la suerte abandonar en los campos del infortuuio.>, _ ~ Las notas de la quena son quejidos, y van alcora- zón. Bri~a doliente, que pasa rielando sobre las hojas de nuestras tristezas) también oreó la frente de fa escri-· tora de la tormenta. . . . . . . ,. . . . . 1 ' , I I. ': '1 Cap1ir}ámos, media hora · y la noche priilcipiaba á cerrar. . Quince minutos más, y todo estuvo negro como"' aJa. · de ct¿ervo,, y el 1 viento, helado ' d~ la Cordillera azotaba" ... iracundo el rostro de los viajeros. Vilcanota es el nombre de la posada que dejamos para continuar la ' ruta de Santa Rosa. , /Seguíamos ,la marcha confiados ú'nitamente al ins- tinto de los caballos, .cua'ndo rcmpió el silencio ·una voz bronca, y e!\ tono de prevención gritó;......-¡ Los pon- chos! .agregando ' luégo, ~na copa 'de aguardiente, por \ caridad. Era el arriero conductor. Detuvimos los brutos, cq,da cual desató fa grupa, se 1 arr9pó lp mejor que pudo,y sirvió de la cantina, cuando ! principió á .rujir el poder de Dios en medio de la na- turaleza envuelta en tinieblas. Cintas de plata cruza- ban el espacio, alum,brando nuestros semblantes, empa- Jidecidos por la luz, eléctrica, y ~l truenq ' parecía el choque del .rayo contra la tierra, cuyo eco se paseaba terrorífico en todas las direcciones de la rqsa náu uca. ' , . ,,¿Dónpe refugiar?e? , U na casuc;:ha miserable h~bria sid9 _er' aquellos mo- mentos 'e.l palacio encantadG qµ~ cuidaban en9.nitos ne- gros y rubios, perfumado con las recihas de Arabia ea pebet~ros de oro y ·esmeraldas. Nuestra derrota se hacía' cada minuto más 'incierta, pues, habíamos d~sviado el camino, y la lluvia, en to- , ' / , '" I
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