Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

', HOJAS SUELTAS. la plácida 1 una vienen en pos de.él como á refrescar con su luz de plata los ardores d el me dio día; en las no- ches de conjunción, cuando la luna se esconde tímida, ·quedan los attros del firmamento que, como luciér- nagas del vasto empíreo, reverberan á los pies de Aquél que todo lo crió por un acto de su querer, y aun cuan- do la naturaleza se entolde, y truene la tempestad ate- rradora, no falta un rayo que, rompiendo los aires, pre- gona luz. ¡ Armonías de la creación! l[ ·El hombre, batallador si_n tr~gua en el proceloso mar de cuyas oriUas tanto más se aleja cuanto más pretende alcanza~las, lucha c.on su pensamiento, - orga- nizador del mundo, que s ensib lemente se revela en el comienzo, en el medio, en el fin de todas las cosas, y aun de su propia suerte. .Para él también alumbra un rayo de sol como l-!na mirada cariñosa del Justo. Y á su luz distingue or\Ua plá~ida, suelta anclas y salta.ndo é;llegre_sobre playa amiga, hal,la fr9ndo~o árbol do reclinar la frent~ ~mpa­ pada con el sudor de la perdurahl.e jornadf!. , - Allí hinca la rodilla reverente, allí cal~, sus.pira, l\ora, se sublimiza y descansa. Es e_l ~iempo de éuares:mq, son ~qs dic;ts ck l~ seiµana llam~da ~anla;_; es e1 apartarse 9,e los af~U.f!S de ~-sta materia apegada á Ja mater:ia; es la estacióQ. QQ reina el espíritu componente c;Ie -~':\ ~rmpní.a Qel ll ;l.UA. ( ) en relación .con el Creador. · ~,i__ III. El Uorar_al pié d~ los altares, ¡sublime l~orad, tr~e paz, consuelos y dicha, puesto que ace.rcánd9n9s al Sup,re-

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