Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

58 TRADICIONES CUZQUEÑAS. mismo que regresó á Cajamarca llevando veintisiete cargas de oro y dos mil marcos de plata. Los tres historiadores, Quintana, Herrera y Men- diburu, están acordes en este relato, de modo que, vá con bautismo cristianamente administrado. II. La actividad desplegada por los diferentes cacíques del imperio para dar lleno_ á la orden del soberano, puede comprenderse fácilmente haciendo memoria del cariño que los súbditos tenían por su Monarca, cuya existencia quedaba á merced del codicioso acero de los conquistadores. Los caminos eran cruzados, pues, por diferentes ca:rabanas de indios con carga valiosa. De las alturas de Chumbibilcas, donde no sólo exis- ten ricos minerales sino también lavaderos de oro, ba- jaron veinte indios mandados por el Cacique Cltumpi- chumpi, para dejar en el Cuzco gran cantidad de oro destinado á Cajamarca. Jadeantes y resueltos caminaban los hijos de opu- lenta patria por el camino que, atravesando Tinta, con- duce al Cuzco, cuándo les salió al encuentro, de Com- bapata, un indio envuelto en manta roja llevando bor- las negras en la frente, bañada en llanto la faz, y anuh- cióles la traición de Pizarro y el asesináto del Monarca. Aquellos huérfanos, que desde entonces perdieron p~dre, patria y libertad para entrar en cautiverio, es- trecháronse en un solo abrazo, formando un lago de lágrimas y levantando las manos al ciel~ sin decirse una sola palabra. Los sollozos únicamente, turbaban aquel silencio. . Uno de los indio? soltando con ira la pesada carga, exclamó: ¡ccata-hueqque!! Exclamación inimitable, profunda, capaz de partir'el alma de un descreído. Poema de dolor encerrado en una sola palabra, dictada por un alma que se sacude al impulso ·de una pena sin nombre y estalla en lloro.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx