Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
30 TRADÍCIONF.:S dU'ZQUE~A.S. Cuya fábrica corrió á cargo de cinco plateros de los mas afamados, entre los que, en aquella época, machucaban metal sin m~terle liga. Tomando la suma de 207 píezas de plata, la mayor parte de tamaño cole sal, y 43 de oro, como la obra de un solo Objs- po, considerando que eran numerosas la~,donaciones de pa~'ti culares, y que los Obispos y Deanes, tampoco se dormían inú.. tilmente en las talladas poltronas del coró, pues sjempre da- ban algo en beneficio del templo; sat~amos la cuenta clara de que, no b.a sido fábula todo lo que se refería, allende los-mares,. acerca de los tesoros de los templos cuzqueños. Pero, iexiste siquiera una décima parte de tan cuantfosas prendas~ Podrían contestar los señores Ecónomos, Curas y Ad- ministradores que, de.3de hace dos siglos, han llevado las cuen- tas sin olvidar una que otra partida cloble en el Libro del Gran;. Oapitan: pero ¡todos duermen bajo tierrat II. Aquel bendito año 1681, en el que mejor hubiéramoS-na- cido para no ver tanta tísis galopante en los bolsillos del próji- m o, no S(}lo fué fo cundo e n donativ os de joyas, sino también en consteuociou.es de arte, tallad.os , artesonados, ventanas y pu ertas. Entonces se fabri caron·cat orce pú1pitos, entre ellos el de Belem y el hermosísimo de la iglesia de San Blas, que es una espléndida notabilidad para los aficionados al tallado y el sobrepuesto. Tiene .el defecto de estar en mi tierra donde nadie se preo- cupa del arte ni del mérito, para siquiera epseñar aquella joya á los viajeros científicos que visiten la ;:tntigua capital del im- perio.
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