Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
VI TRADICIONES CUZQUEÑAS. bien empeorado talvez, el movimiento literario es hoy más activo que entonces, y mayores en número y sllperiores quizás en mérito, , las pti- bliaaciones diarias y periódicas y los libras que han aparecido, desde que se ~erró el que. pode- . mos llamar om1Jzoso lustro de nuestra vida , na- cional. Probaríanos una vez más este fenómeno, que hay una vocación literaria, como hay una voca ción religiosa, y que las letras, como la gracia, tienen solicitaciónes ·irresistibles, que a~rastran á los que las sienteh, ya á la voluntaria inmola- ción de los claustros, ya al expontáneo sacrificio de la prensa; ·-y esa soliéitación de las letras tie- ne necesariamente que ser más imperiosa y vehemente en la muger, que par.a obedecerla tiene 'que vencer la modestia y timidez pr~pias de su sexo y hacerse superior á la ·prevención con que se miran _por lo g~neral y muy espec'ial- mente en las sociedades pequeñas, las proquc- ciones literarias de .las mugeres, y ·á las muge-- res que al cultivo de las letras se dedican. Y, sin embargo, nada más infundado. La e~~ periencia de todos los días acredita la ·especial aptitud de' la lll:uger, para ci_erta clase de traba- jos literarios, para aquéllos, sobre todo, que re- claman para su mejor desempefio, más imagi- nación. que razonan1iento, más sentimiento que juicio, más 'ternura que análisis y más sensibi- lidad que crítica, como la novela, la l~yend.a y otros. Sin remontarnos á Safo ni aun siquiera á: .Mlle. Scudery ó á la marquesa de Sevigné, qu cómo su contemporáneo eJ duque de Saint Si- món, fué grande escritora sin sospecharlo ni pr
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