Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

Es. llegado el mom·ento de las serias reflexiones. Disipado· el humo ,de la pólvora, llenadas las fosas con los eadáveres de .nuestros hermanos, vaciado el postrer centavo de las arcas nacionales, aniquilada la {ortuna particular con donativos forzosos, y mirando ya á las puertas una grande deuda , que pagar al enemigo; es pre~iso pensar en nosotros mismos, medir la IDBtgnitud de la situación y abrazar el trabajo, el verdadero traba¡jo como la áncora donq.e está depositada la salvación de la miseria y de una 'muerte vergonzosa. . . I · , La mayoría de la nación, habituada á vivir del sueldo, una parte tal vez, de indignos manejos financieros, miró el derroche como el principio de comodidad, pero -- boy que es forzoso, indespensable que minore en el país la empleomanía porque es desnaturalización pedir sustento á la madre que agoniza, hoy, decimos, no halwá quien\desdeñe el trabajo. Restaurada la forma de gobierno bajo cuya bandera nacieron las libertades de la patria, den campo los ciudadanos para que los guardianes de la Constit"J.cíón la hagan cumplir de lleno, y se corten ya, para siempre, con el cauterio · de la ley, las gangrenas' así grandes como . peq~eñas que han dejado én el cuerpo de la patria los pasados extravíos. Ha sonado la hora. Mójese la frente con el sudor que ennoblece al hombre, con el sudor del trabajo así moral como material, y nuestra regeneración no tardará en llegar. La patria, como el individuo, son la trasmisión fotográfica en ciertos hechos, pues queda probado que los grandes golpes del infortunio son un llamamiento á la madurez del pensamiento y de la obra. ' . El hombre de corazón, si se permite la frase, supera la conmoción del rayo que .ha caído -á -sus plantas tronchando lo mas querido que le rodea: desafia la adversidad del destino, siempre fuerte, siempre firme, y al fin triunfa y se engrandece!

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