Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

244 HOJAS SUELTAS. Esa es la historia del Martir; pe~o, aun no hemos visto su desenlace sublittH3; con Ja sublimidad ~e lo que no es humano. Hijo del hombre ·siente las angustias de la hora suprema desfallece y exclama: ' Elí; Elí! Larrtma Sabactaní? "Ilasta fa tarde de la crucifixióI1j jamás habia salido de labios mortales esa frase_divina que prtrece ser la palabra de reconciliación éntre el hombre Y' su Criador." Y los cielos , respondiendo á aquel faniento del hombre mortal, preparan l~ mansíótt del Dios vivo para recibirle en su vuelta al seno de la glorifü La naturaleza desfallece también porque su autor padece, el sol esconde ~u luz, y los sepulcros. lanzan fuera su presa oculta en las tínieblas 1del olvido. "Verdaderamente era Este el Hijo de Dios. ;' Jesús entrega su espíritu á su Padre, la matería quedá inerte, y la Redención está consumada al precio de un Dios! El Hijo de la Azucena de Nazaret, de Maria la purísima, ha abierto las ¡>Uertas de la esperanza al delincuente arrepentido, y su muerte es la vid~ del Universo!! - Tal es, pues, el sumario de los pasos que venimos conmemorando en la semana llamada con razón la santa; tales son las escenas que la fé aviva en la mente para rendirles el tributo de ~veneración con to\do el orbe cristiano, ·y nuestro diario, unido también, por dicha, al 1religloso culto de Dios -verdadero, de consagrar su lal:1or completa como el tributO de au vasallaje., guardando despu~e recojimiento absolj:tto e:q señal del duelo cristiano. l. ,1

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