Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

210 BIOGRAFÍAS CUZQUEÑ'AS. 1 desnudos de religión, y persua~ida.como t~da mujer inteligente de que no es la posición social ni el dinero lo que forma l~ dulcísima felicidad conyugal, sino la comunicación íntima de dos corazones que se aman y se identifican en el a.mor, dió su mano al escojido de su corazón, y con él fué feliz, á despecho de la opinión social tan propensa á opinar en lo que no puede hacerlo con juicio recto. Pnr desventura este enlace tuvo la corta duración del placer en el mundo. · · · En Octubre de 1847 Maria Ana quedó viuda: su corazón füé sajetado á la terrible prueba, y experimentó el supremo de los dolores viendo sepultadas,junto con el querido ·de su alma, todas sus ilusiones de mujer y <\e buena esposa. Por fortuna babia sido madre, y dos niños, recuerdo del hombre que amó, fueron en adelante los objetos de sus asiduos cuidados: el amor maternal fue el llamado á consolar su viudedad, la misma que conservó hasta su muerte. · · Tan excelente hija como babia sido Maria Ana, era natural que fuese también la mejor de las madres: en efecto, poquísimas en nuestro pais, se han sajetado á los sacrificios de la señora Centeno para educar y atender al crecimiento de sus hijos. Sufrió privaciones sin nombre, resolviéndose á una penosa separación, enviando á Francia á sus dos hijos para que completasen su·educación. Pero ella tuvo la dulce recompensa de ver, antes de su muerte, que dejaba dos descendientes dignos del nombre de Maria Ana Centeno, pues los jóvenes Romainville honraq la sociedad eri que viven, ligados en matrimonio con dos preciosas señoritas de la flor del Cuzco, representan dignamente el nombre de la familia á que pertenecen. M_uy jóvenes aun, han_desempeñ"ado algunos puestos en, la provincia donde residen, y actualmente el mayor de ellos ocupa un asiento en los salones de nuestro Congreso como Diputado ' por Quispichanchi. (1878.) III. i Desde cuando la señora Centeno quedó viuda, es que la observación del historiador debe seguirla paso á paso. Ahí la yernos sola, en una situación difícil par~ la vulgaridad de las mujeres, pero en ninguna manera para la inteligente señora que comprende que tiene todavia una misión que llenar. La vemos independiente cual convenia á su caracter, pues debia manifestarse con todos sus rasgos de heroisrno en medio de la libertad de acción.

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