Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

', , MARIA ANA ·CENTENO DE ROMAINVILLE. ~09 pero ~loGuentlsima manif~stacióri de un cariño lleno de gratitud.. Dia antes de su muerte, la señora Sotomayor tom(> entre sus manos los -vestidos de su- inseparable hija, y los llevó á lo-s · lábios. · . · · Crián elocuente agradecimiento!! ... : . .. . . Cuántas bendicipnes pediria al cielo eo aquellos 'momentos esa madre morfüunda para. la hija incansable, solicita Y· amorosa!!. . . . . . · · · La suerte proporcionó á Maria Ana uria ocasión mas· para. manifestar ~l cariño filial que su corazón atesoraba.. · Cuando ~l general Torrico entró al Cuzco en 1839 y cometió las tropelías (iue.deshonraron sa nombre, tropelias que eran la árroa favorita de los i~evolucionarios de aquel tiempo; el séñor Centeno fué 'condenado á un cupo de 5Q,OOO ,pesos por considerársele el mas rico dél país; pero, como este caballero no tuviese la cantidad· exacta en metálico, se vió á su ·generosa hija despojarse de sus predilectas j9yas y cuanto tenia de valor para empeñar ó venderlo, á fin de salvar al padre. Un a ;vez satisfecha la suma, \ Centeno fué , obligado á salir del pais y llevó su destierro á Xanahuara (de Arequipa) y María Atla lo siguió porque · comprendia que - entónces mas que nunca pecesitaba su desventuraqo ·padre de los cons!lelos y .Ja compañia de una hija. Todo lo arrostró; de todos los sinsabores del padre, compartió · la hija .con noble abnegación, ;y prodigando al señor Centeno los mas esquisit-Os cuidados hasta 184J: ·en que regresó al Cuzoo, siguiendo el seño'r Centeno para Lima, donde vivió el resto de sus dias. . -. . . . Sola Maria Ana,-, sin otra ocupación que la de llenar su noble ambición de juntar un museo de .antigüedades, tarea á la que sé consagró desde los 15 años, encontró su bogar . sombrió y trist~ sin la compañía y los encantos que le .proporcionaban sus queridos padres: pero luego pasó á ser la madre de una distinguida familia que honraria su p,ais.-Soliéitaqa en nrnttimonio por el seftor don Pedro Romainv\lle, comercianté honr~do y uno de los primeros fránceses que visitaron el Cuzco, se casó con él en Mayo de 1842. Este enlace chocó en exceso no sulo ái la .sociedad cwzqueña, sinó también a los pa1~ientes de la señora sabedores como eran de que la mano de Maria Ana babia sido solicitada por muchos hijos del Perú de distinguida posición y que mas tarde han ocupado elevados puestos en la política del pais. . . J>ero Maria Ana, agena á las preocupaciones de la. s~ciedad de entónces que miraba á los extranjeros como seres·distmtos Y 14

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