Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
CCHASKA. 1$1 ' ~===========:::p================================== ~~~ "Osvaldo, lvuaina de la dulce mirada. Desde que me arrancaron de tt~ presencia he vivido mas cerca de tí con el pensamiento, y sin otra ocupación que la de aprender la qq1,telcca de los blancos para Q.acer llegar á tus manos la expresión de mi eterno amor. Ahora puedo realizarlo. Vé y comtem.pla el poder del amor en la mujer. · "Desde que me faltas, tqdo e~sornbrío y triste en rni d~rredor, y creo que ya nunca alcanzaré -el ver la luz de la felicidad. He sido harto ~desgraciada, tú lo sabes. He devorado en silencio la mas honda de las amarguras desde que la orfanqad me cobijó en sus brazos. Pero, hoy me encuentro condenaaa á llorar en ese mismo, misterioso, cruel silencio, lamuerte <te la mas querida ue mis ilusiones!! · . / Me faltas tú, Osvaldo mio, y ía vida ha desaparecido para mí! . Semejante al bruto que vé pasar ante sí diversos objetos sin clasificarlos, así contemplo embrutecida las horas qüe' arrebatan la lozanía á. mijuventud! · ' Mi pensamiento mas querido!_ ..... tú solo sabes dónde está! l\ils ojos! ... -solo 'tú adivinaB á qué lado del lago dirijen sus miradas, y sabes qué emociones ajitan este corazón que es tuyo! Eacambio ~qué pasa por tí~ Tal vez sufres duro tratamiento sin que Cchaska pueda aliviarte con todo el tesoro de amor, ternura y heroísmo que te consagra. , Así, dulce huaina que llevas el cielo en tus ojos, la dicha en tus labios y la nobleza en el corazón. Y piensas en mí~ Lo ignoro. Mas, sé que por tus VE}nasl~ruza la sangre de tu madre y que no puedes abrigar la fea ingratitud,. Aprende á valorar los sacrificios que en la prisión te consagro, y no me olvides como los. blap.cos que ce.han un puñado de tierra sobre el cadáver .Q]as querido y.... _;. no se acuerdan mas!_._. __ No me olvides tú, ser amado, por quien interrogo á la ~ madre killa que á entrambos nos da su luz de I,>lata aun en medio de la ptisión! Tú, cuyo nombre repetido por mis labios lo llevan las brisas perfumadas de estas tardes de lnti-Raymy, y cuyo dulce eco lo distingo en el susurro del lago. - No!! Tú no matarás á quien tanto te ama!! Ay de mí! ¿Podré alcanzar la dicha de verte~ El que te entregue ésta, será algún ser bueno, que en medio de tantos malos, haya llegado á compadecerme. No se dónde me conducirtí esta inmensa pasión contraria.da por los vient,os, pero atizada por toda clase de circunstancias qirn se empeñan en alejarte.
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