Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

, 178 LEYENDAS CUZQUE~ AS. Exasperado el Justicia al ver que·CchaBka ·aumentaba sus desdenes á la par de los1dias que pasaba entre los muros de la cárcel, en la cual, en vano procuraba propGrcionarle cuanto desease; .calculó qua estando libre Osvaldo nada babia adelantado, siendo inútil cualquier vigilancia en la iala. -India, cruel, tu desdén bajará ó me la pag~rán los dos!- se dijo-é inmediatamente buscó pretesto para prender á Osvaldo y cerrarlo en un pequei?-o ·calab9zo improvisado, sobre los peñascos de la Isla Blanca (islote) que está en frente de la Esteves, y solo se necesita una media hora escasa para ir de una á otra con la fuerza de un remo. · Encarcelados los dos jóvenes, teniendo el pequeño oceano t por en medio, redoblando la vigilancia de la Esteves; el Justicia respiró libremente. ' · Ah! cuánto se engañan los hombres que emplean la fuerza para adquirir el amor de la mujer! · Guay, de los ·que creen posible vigilar al Amor que ~ence distan~ias y realiza imposibles! · II. Osvaldo antes de llegar á su encierro tuvo tiempo para comprar el afecto de uno de sus custodios y le dijo: -Hermano,1si tú sabes lo que es amar á una mujer digna, no tengo necesidad de rogarte para que digas á la prisionera de la Esteves <1Ue á mi me condenan aquí. Si tu corazón aun no hubiese recibido la felicidad del amor en correspondencia, te ruego la avises y postergo la satisfacción del bien que me haces para cuando tu llegues á sentir lo que yo siento. El guarda calló por precaución, pero sirvió á aquel joven en cuyas negras pupilas ardía ese fuego que dá tanta altivez á la mirada de los hijos de Manco, y en cuyoi bucles hermosos se ostentaba la melena del leon de Ibéria. · Osvaldo penetró en el oscuro recinto de su prisión exhalando un hondo suspiro del alma, en el que iba envuelto el querido nombre de Cchaska. -Sí sabe!-se dijo..:....10 demás lo hará ella, yo por ahora, ¡nada puedo hacer! / Y no era Yana su confianza! · ' · ~ Osvaldo pensaba y esperaba mejor que el Justicia. Desde :el momento en que Cchaska supo el destino del que llamaba la mitad de su alma, no tuvo otro pensamiento que el de moderar la venganza del Justicia, enviar consuelos á _Osvaldo Y conseguir la ocasión de verlo. /

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