Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

,. .. (A Emi.lia Rambla de Castillo,) I. Viajando pbr el interior de la provincia de Calca, llegamos á un lugar de pendientes cortadas en picos gigantescos y desiguales, á cuyos pies se precipita torrentoso el Vilcanota, levantando tumbos de espuma al chocar contra los peñascos que invaden su cauce. Ese lugar se llama Kcatachiray, temido íJ>Or todos los que transitan á Urquillos. Nosotras detúvimos nuestro caballo para contemplar los jiros caprichosos de las aguas y admirar la p<¡ndiente en la que estaba señalada la senda por donde era forzoso continuar~ · En medio de los muchos peñascos del rio, dh~tinguimos una enorme peña que repre~enta, con exactitud litográfica, una llama , cargada, que, al vadear, ha encallado. -Esa peña debe tener su historia,-nos dijimos, y no anduvimos descaminadas, pues en la paseana de Huichu encontramos un anciano que respondió con voluntad al interrogatorio. á que lo sometió nuestra avidez por saber la historia de aquella llama petrificada. La escuchamos así. II. · StrMACc-soNcco era una linda joven, último vástago de la familia imperial, por la rama de Sinchi-Roca: vivia en las alturas de Calca y era fama entre los suyos, que su extirpe poseia el secreto del tesoro <1Ue Ollanta habia guardado en frente de las fortalezas de Tambo. Sola, sin parientes ni amigos, Sumacc-soncco, vivia semejante á esas flores del Collado que crecen y perfuman en la soledad sin que marchite su brillo la mirada de los curiosos, ni la codicia de los flm;'istas. De tarde en tarde lleg~ba á sus puertas un . .

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