Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

104 TRADICIONES CUZQUE~ AS. ' Entre coma y coma; sepa el lector que, Castro era uno de . tantos españoles timoratos y rezanderos, y nada menos que paisano de Sancho Panza: pero como el rezar no se opone á ju- gar con el niñito Cupido y ser el héroe de algunas aventuras, máxime cuando el amor es en la humanidad un mal endémico que·trastorna pecho y cabeza; D. , Francisco acalló uno que · ' otro ,escrupulillo,de conciencia, largóse donde e~ hechicero, pi- dióle audiencia ·secreta, y le declaró que amaba á una dama no- _ ble, de quien se sentía furiosamente celoso y le rogaba que le- · yese en el corazón de aquella Eva infiel. , - ¡Oh!los celos! Calderón de la Barca lo dijo: "el m~yor mons- truo son los celos;'" y en efecto, es. monstruo, q'1.e <;on su presen- cia ocasiona bullangas de espantosos resultados. · . -Rochino, te daré todo ef oro que me pidas, satisfaré tus exijencias, si es posible tus caprichos, pero dime la verdad, por terrible que s~a, esclamó Castro con todo el frenesí del hombre " ·que ama de veras, y deveras se siente celoso. Sério é impacible el brujo ant~ la contemplación de aquel .. desespero, pidió á don Francisco algunos datos respec.tó de la manera de vi':ir de la señora de su~ sueños 6 pesadillas; _lue~o · t~inó trece hoJaS .de una yerba amar1llosai y seca, y dos ptedre.. ~itas planas, al centro de las ·que colocó las hojas y las iba pa:- · sando de un lado á otro, murmurando palabras vagas y mist.e- · , riosas, sin dejar de levantar los ojos al cielo, y si empré que re'"' petia una misma palabra, destrozaba una hoja en medio de am- bas piedras. Por fin, con la gravedad del que sentencia· un a,c.. to _decisivo y fatal, dejó oir su voz el brujo, para decir ,á su clien-: ·, 1 te. 1 .. - -No sabes, que cuando una -mujer entrega su corazón á . un hombre, le ha entregado para siempre! Ella ahogará tal vez sus sentimientos entre las caricias de otro hombre, pero el amor primero es el único que vive, Ella amó á don Francisco de Unzueta antes . que á tí 1 ella le ama ..ahora mismo, y •••. le amará siemprel · Gracias,. sabio varón, contestó Cas,tro, y salió arrojando so- bre un pequeño banco de,madera su bolsa de terciopelo car- m_esí con algunas onzas de oro.. II. ) ' La multitud de ideas contradictorias que cruzaban por . la calenturienta cabeza de ·don FraHcisco; no es fácil concebir~ Su primer propósitohabia sido el e asesinaráaque~la mu- ·.,

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