Los ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión

530 AUGUSTO TAMAYO VARGAS - CESAR PACHECO VELEZ 266 DISCURSO PRELIMINAR DEL PROYECTO DE CONSTITUCION DE 1823, REDACTADO PRINCIPALMENTE POR EL SECRETA– RIO DE LA COMISION, DON JOSE F. SANCHEZ CARRION. (Primera Parte del Discurso) . "Señor: La comisión nombrada por el Congreso para formar el proyec– to de la Constitución del E..,tado sobre las bases reconocidas ya y juradas por los pueblos, se apresura a presentarle las primicias de sus tareas, menos por considerarlas dignas de la sanción soberana, que por dar testimonio de su empeño en satisfacer el voto público, ansioso de ver el día en gue sus representantes llenen el grande objeto para que fueron reunidos. Difícilmente se presenta, señor, situación más apurada que la actual, para poder contraerse a este trabajo con la meditación y reposo que demanda su importancia. Luchando por la independen– cia, o más bien, en dura y tenaz contienda por el suelo en que ha de plantarse, nos vemos a un tiempo precisados a edificar y a reunir materiales para el edificio mismo. ¡Qué diferencia entre las nacio– nes a quienes ha cabido en suerte escribir su carta constitucional bajo el seguro baluarte de su libertad exterior, y el Perú, cuyo na– cimiento al mundo político y cuyos desvelos para evitar la tiranía doméstica son una obra simultánea! Pero este es el inevitable des– tino de los pueblos, que rompiendo los lazos de su antigua depen– dencia se deciden incontrastablemente a existir por sí y para sí. El sentimiento de la independencia nacional, resulta del de los individuos, pone en movimiento todas las afecciones humanas hacia la disolución de la masa social; de manera que, introducido en ella el fermento, por las sugestiones q'tie cada uno siente en sí mismo al contemplar sus preeminencias naturales, la anarquía sucede al orden, exponiéndose al Estado a ser presa, o del más afortunado, o del más fuerte. ¿Quién reducirá, pues, a su centro estos elemento!3 discordes, o mejor diremos, quién será capaz de determinarles un centro? que el que tenía desapareció, variado el punto de su direc~ ción primitiva. El único legítimo y eficaz agente para consolidar las asociaciones políticas es Ja libre voluntad de los pueblos que las forman; así como para arreglar los orbes celestes, sólo es poderosa la voz del Arbitro Supremo.

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