Drama en tres actos y un prólogo
ACTO Ir. 4_,l "' Cesar. Rodil, yo no sé asesinar, pero quiero vues- tra sangre, porque habeis sembrado en mi pecho las iras del infierno. Me habei::; arrebatado el por- venir robándome el cuadro que amaba cqmo á la existencia, porque el aura vital de fa juventud son los ensueños de ambicion y gloria. Habeis osado amar a la mujer que adoro, y el corazon de uno de los dos es preciso que cese de latir. Rodil. Amais mucho á esa jóven, ¿no es verdad? Cesar. Callad, infame: si no sois un cobarde, os aguardo al amanecer en el primer arco del Puente. Roda. Yo "batirme con vos? Ignorais la distancia que nos separa? Cesar. El Perú es independiente, y no reconoce- mos la nobleza de ]a sangre sino ]a del corazon y la inteligencia. Rodil. Mucho os equivocais. Cesar. Rodil ! Rodil. Y qué es lo que aquí pretendeis? que os ceda el puesto? Eso es imposible. Cesar. Tampoco yo pienso ceder. Rodil. Convenid conmigo, en que seria necedad aceptar el duelo a que me habeis provocado, cuan- do tengo tan seguros medios para castigar vuestra insolencia. Entrad, capitan, y prended á este hombre . (Rodil se acerca a la puerta y entra un oficial y soldados, luego Vicente y dos ernbozados, todos por el fondo. 6
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