Drama en tres actos y un prólogo

Lucia. Vicente. Lucia. Vicente. Lucia. Vicente. Lucia. Vicente. ACTOII. 37 me obligarás ºcon tu crítica á introducir la política en el santo 111atrimonio. Que si es la rn.uger cencerro, para librarnos del tedio la política dá un medio (ensefíandola los -mojicon, ytente-perro- pufíos. ) Tú a ml, bribon? l\'Iuger . . . lista! No hay cena. La paz hagamos y no por eso riñamos con el vientre. Algun realista será? Lo crees un mmnento? Es un patriota, alma mia, al que he convidado hoy dia á cenar en mi aposento . Bien: á prepararla voy. Anda mientras yo, Lucia, de amor por tí, prenda mia, y de hambre muriendo estoy. (V ase Lucia por la izquierda.) ESCENA VII . VICENTE. Marcha, bendita de Dios..• ! En tiempo de revuel- tas tonto será quien no medre, y lo que es yo creo no estar en mal camino para lo~arlo . Vamos claros, Vicente. ¿Sabes, amigo, que el puesto de espía que hoy ocupas no es muy honroso que digamos? Que diantre! Es lucrativo y, como dijo no sé quién que sin duda fué un sabio, el patriotismo d~be empezar por nuestro propio individuo. El brigadier Rodil paga á precio de oro mis afanes, y el oficio que hoy desem- peño lo han ejer cido antes que yo muchos de la cris- tiandad ... . l\'Ias siento pasos ... . El ·brigadier ha sido puntual en la cita º

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