Drama en tres actos y un prólogo

26 RODIL. ni en el cristal <lel límpido arroyuelo su faz esplendorosa transparenta; ave agorera en bullicioso vuelo cruza el espacio dó el crespan se ostenta .. .. c!Estás dormido ¡mundo americano! ó te recrea el yugo del tirano? La cumbre de los Andes no colora el padre de la luz y la alegría; galas al prado no le dá la aurora ni la brisa á los bosques armonía; el ruiseñor alegre ya no mora en las copas del árbol do salia: aman aquí su yugo los mas bravos, y el sol no alumbra una nacion de esclavos. Señor, tú á cuya voz el Orco entero puede tornará la espantosa n~da; tú, cuyo acento el hnracan artero hace callar y su ira se anonada; tú, este pueblo infeliz ácia el sendero de la uni0n guia y la victoria amada; tú puedes darle paz é independencia, ostenta por un pueblo tu clemencia . Tal Israel al yugo del tirano atado se miró: tú lo salvaste, y con tu fuerte y justiciera mano de Faraon las huestes destrozaste; salva tambien, señor, al perüano - que al carro de la España sujetaste; Rompe ¡oh Dios! de mi patria las cadenas y luzcan horé\~ de ventura llenas . . Alguien aquí se acerca ... es Margarita, cándida rosa del florido abril; el feroz huracan sordo se ajita para destruirte, gala del pensil; tierna paloma, angelical, bendita, que acecha el buitre con intento vil. .. . Sí, yo te salvaré,joven hermosa, magü.er la tempestad ruja espantosa . (V a se por la puerta secreta.)

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