Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano

11 El Estatuto Universitario de 1928 que preparó el Minis– tro Pedro M. Oliveira sacó del retiro docente al doctor Ale– jandro O. Deustua, alejado de los claustros de San Marcos desde varios años atrás; y le otorgó el nombramiento de Rec– tor de esa entidad al que durante muchos años tuvo derecho aunque fue pospuesto por otras figuras menos eminentes. Con esa actitud Oliveira quiso dar prestigio al nuevo régimen que se inauguraba. A la cabeza de él, puso a una figura neta– mente universitaria y sin colorido político, si bien desde años atrás hallábase desvinculada de las aulas. En 1930 vacó la dirección de la Biblioteca universitaria por fallecimiento de quien estaba a cargo de ella. Deustua, bondadoso conmigo una vez más, no obstante que era consciente de mi falta de simpatía para el gobierno que lo había rehabilitado, me con– fió este cargo. Poco después, desde setiembre de 1931, gracias al apoyo entusiasta del gran Rector José Antonio Encinas, me trasladé a Estados Unidos para estudiar organización de bibliotecas con una beca de la Fundación Carnegie, siendo el primer pe– ruano que recibió este encargo. Entre setiembre y junio del año siguiente trabajé en duro esfuerzo como "interno" en varias bibliotecas-tipo, especialmente seleccionadas para mi progra– ma de actividades por la Asociación Norteamericana de Bi– bliotecarios y bajo la supervigilancia estricta de ella. Durante mi ausencia, la Universidad de San Marcos fue declarada en receso por un acto dictatorial. En esa época viajé primero a Alemania y luego a España.

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