8 ¿Alguna vez has querido ser un animal? Por supuesto que yo sí. A veces he querido volar como un cóndor para llegar rápido a mi casa, especialmente cuando necesito ir al baño. O nadar como un delfín rosado por los ríos de la selva. O esconderme como un cuy cuando no quiero bañarme. También he pensado que sería genial tener la lengua pegajosa de una rana, la armadura de una carachama o los bigotes de una vizcacha para poder escabullirme en grietas y rincones sin chocar. Los animales tienen cuerpos increíbles. Algunos vuelan altísimo, otros respiran bajo el agua, otros caminan por las rocas sin caerse, otros brillan con colores peligrosos y otros parecen tranquilos, pero guardan secretos asombrosos. Mirar a los animales es como abrir puertas a otros mundos o como leer historietas de superhéroes. Los adultos han inventado
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